La Escucha Activa

Escucha Activa

Escucha Activa

Escucha Activa

La Escucha Activa no es simplemente escuchar al otro con toda tu atención, que también. Es querer conectar con los sentimientos y las emociones que subyacen bajo lo que el otro expone verbalmente. Es por ello que no solamente tenemos que atender a lo que dice, también tenemos que ir reflejando el estado emocional del otro para viajar a lo profundo. La consecuencia es ver cómo el otro deja salir aquello que quiere, pudiéndolo observar desde otro lado y descubriendo, cuando sea necesario, la solución en su interior.

Esto que leéis aquí arriba es lo que yo entiendo por Escucha Activa, y lo aprendí la pasada primavera de la mano de Celia Tejealas y Fer Gascón en el curso online que imparten periódicamente. En el artículo de esta semana, acompañado de versión podcast y versión video, os cuento mi experiencia con esta técnica de escucha y acompañamiento, y también con Celia y Fer.

Recordad que este podcast lo tenéis en Ivoox, Spotify, Google Podcast, Apple Podcast, Anchor y otras plataformas.

El curso de Escucha Activa

 

Este curso de Escucha Activa, como os he comentado antes, lo lleva a cabo Celia Tejealas, a la cual también entrevisté en este capítulo, y Fer Gascón, su pareja.

En este post anterior ya os contaba cómo descubrí la Escucha Activa, aunque realmente centraba el tema en una de las llamadas “13 malditas”.

La manera en la que Celia y Fer -su pareja-, llevan a cabo esta formación, se adapta a mi ritmo de vida perfectamente. Enseñan la teoría en píldoras de conocimiento que mandan en formato audio, envían ejercicios para hacer cuando mejor te venga y también tienes jornadas de teoría y práctica con ellos y los compañeros.

 

Para ser más concreta la estructura es esta:

 

– Audios con conceptos claros, concretos y aplicables

– Ejercicios para hacer en papel, uno por audio

– Sesiones prácticas por Zoom, las necesarias para poder hacer un proceso. Puedes elegir entre  hacerlas durante 5 miércoles por la tarde o 2 sábados por la mañana. Yo elegí los sábados

– Al final entregan una presentación con el contenido del curso por escrito para que lo tengas todo ordenado

Pero, a parte de todo esto, ellos suman una pieza clave: una sesión de Escucha Activa que ellos hacen individualmente contigo. Ya sea online si vives fuera de Guadalajara, o presencial y podéis concretar por allí.

Y la verdad es que esta parte marca la diferencia, pues vivir una sesión de Escucha Activa te hace integrar perfectamente los conocimientos, así como sentir en primera persona la experiencia que supone, que no es poco.

Otra aportación muy muy buena, es que los que hacemos el curso podemos mandar dudas que Celia graba en un audio común y nos lo reenvía a todos con sus aportaciónes. Y esto vale lo suyo, pues lo que no se te ha ocurrido a ti se le ocurre a otros y es muy enriquecedor.

¿Por qué Escucha Activa?

 

La Escucha Activa es una información que, cuando la aplicas, te das cuenta de que comienzas a conectar mucho más con los demás. Y lo harás porque empezarás a focalizar tu atención no solamente en el contenido, también en lo que hay debajo de él, es decir, en los sentimientos y emociones que el otro está experimentando. Es como que te enfocas en una escucha integral, y no tanto en “la propia conversación”.

Y entendedme, no es que tengas que estar todo el rato haciendo escucha activa a todo el mundo, no. Esto es para realizarlo en general un poco en todas las conversaciones y mucho más a fondo cuando la situación lo requiera.

Si haces este tipo de formación, o te empapas de lo que es la Escucha Activa por tu cuenta y lo practicas, se activará automáticamente en ti un chip extra de atención. Y no, no es que ese chip vaya a funcionar automáticamente de ahora en adelante, sino que, como lo has estudiado y practicado, te resultará más fácil ir poniéndolo en práctica poco a poco en tu rutina diaria.

La Escucha Activa es una nueva manera de escuchar que  exige mucha más atención de la que estamos acostumbrados. Pero no atención al contenido, sino al continente, al estado general de la persona que habla.

La Escucha Activa es una propuesta para volcarte totalmente en el otro cuando está transmitiendo algo. Es un nuevo paradigma que no solamente te ayuda a apagar tu ansia de intervención, sino también a darte cuenta hasta qué punto, inconscientemente, queremos entrar en el otro e intervenir.

Y digo entrar e intervenir porque, sin quererlo, es lo que al final acaba pasando. Mientras una persona intenta explicarte cierta situación, tú filtras la información, apareces con consejos, o quieres quitar hierro al asunto, o adoptas una actitud positiva y bromista para alegrar el tema, o directamente das soluciones no pedidas… Y así estás entrando en el discurso del otro, y estás interviniendo sin permiso realmente. Y esto tampoco sería del todo catastrófico. Lo peor es que no vemos más allá. Nos quedamos en la superficie, en las palabras, en lo expresado.

Y esto lo hacemos con la mejor de nuestras intenciones. Totalmente. Pero al final no arregla nada cuando la otra persona, como consecuencia de estas contestaciones, acaba sintiéndose peor de lo que estaba, o totalmente NO escuchada…

Es como que se levanta un muro entre ambas personas.

Y es muy complicado no hacer alguna de las 13 malditas. Muy muy complicado. Las tenemos muy metidas en nuestra cultura, en nuestras frases hechas, nuestras muletillas, nuestra manera de responder, incluso nuestra manera de estar ante una conversación.

¿Cuáles son las 13 malditas?

 

En este video y podcast os comento sobre las 13 malditas, no en modo teórico, pues yo no soy una experta en la materia. Al final estas trece son maneras que tenemos de interactuar con el otro de manera casi inconsciente.

Además, en el curso no solamente se ven estas conductas, también se habla del mensaje oculto que hay en ellas, de las alternativas, se trabaja mucho en identificar cuál de ellas es la que más empleas, además de otros conceptos como la aceptación.

Si te gusta lo que planteo, puedes apuntarte a la newsletter de Celia Tejealas y averiguar cuándo empieza el nuevo grupo.

Repito que no quiero entrar en la teoría, pues de verdad que sigo siendo muy ignorante en este tema, os dejo aquí las “malas” costumbres a la hora de escuchar, y que cada uno se vea cuál es la que más utiliza. Reconocerlo es la única manera de poder arreglarlo.

En este artículo que he encontrado ponen algún ejemplo más sobre estas Trece Malditas.

Las trece malditas

 

1.- Ordenar, mandar o dirigir
2.- Prometer, amenazar, advertir, premios y castigos
3.- Sermonear
4.- Dar lecciones
5.- Dar consejos
6.- Consolar, animar
7.- A mi también, a mi más
8.- Estar de acuerdo
9.- Estar en desacuerdo
10.- Preguntar, pedir información
11.- Cuestionar
12.- Interpretar
13.- Desviar

La alternativa a las 13, el reflejo

 

La propuesta de Escucha Activa es poner en marcha un mecanismo que se consiste en reflejar las emociones del otro. Es practicar el reflejo emocional, servir de espejo al otro para que vea lo que está en él, aunque no se vea explícitamente.

Obviamente no podemos ser espejos tal cual, porque todo lo que hacemos está filtrado por nuestro propio ser. Pero cuando hacemos el reflejo emocional, si estamos equivocados, el otro lo notará y corregirá y eso ayuda a ambos.

¿Cómo puede ayudar a ambos? Muy fácil, te ayuda a ti a que matices lo que captas del otro, aceptes tu equivocación, aprendas más sobre emociones y cómo expresarlas… Y ayuda al otro a que matice cómo se siente, a que sea más preciso, indagando más en sus emociones y, por tanto, ayudándole a saber exactamente qué le pasa o cómo se siente y expresarse mejor.

Es un win-win, ¡como en las ventas!

Sobre el reflejo emocional hablo más en el podcast y en el video. No quiero indagar mucho más a nivel escrito porque es algo que es complicado de explicar y que hay que experimentarlo.

Insisto que si os llama la atención este tema, os invito a que hagáis el curso con Celia y Fer. Merece mucho la pena.

La promesa de la Escucha Activa

 

La promesa de la Escucha Activa es que las personas acabamos abriéndonos mucho más ante aquellas que verdaderamente nos escuchan. Al sentirnos tan cómodos vamos expresando nuestra preocupación, y cada vez vamos viendo más y más recovecos por los que colarnos y seguir indagando en la situación.

Al final lo que aparece es algo 100% propio, en el que no ha habido intervención por parte de la otra persona. Algo que se ajusta a nosotros completamente, pues nace de nuestra vivencia y nuestra experiencia.

Puede que encontremos una solución a un problema, puede que encontremos consuelo, puede que nos sintamos desahogados, puede que nos sintamos liberados por haber podido sacar lo que nos dolía muy al fondo… Puede que sintamos que hemos compartido una noticia alegre desde el corazón, puede que… muchas cosas.

En cualquier caso, la Escucha Activa es algo que puedes practicar en cualquier momento, en cualquier lugar y con cualquier persona. Es gratis y es muy efectiva. Además, no solamente te ayuda a tener mejores relaciones, también te ayuda a ti como persona, a cerrar el pico cuando es necesario, y eso es un gran aprendizaje para algunas personas -yo la primera-.

Y no, no hay que aplicarla siempre, hay situaciones en las que no es necesario, en la que puedes seguir siendo tú, natural, con tus bromas y tus chistes. Pero te aseguro que, si decides meterte de lleno en el tema, habrá cosas de la que ya serás más consciente y harás mucho menos.

Eso sí, la práctica es imprescindible.

Una experiencia personal

 

Como os comentaba antes, sigo siendo un desastre en esto de las conversaciones, sobre todo con mis hijas y mi pareja. Cuando estoy desconectada, las 13 se agolpan en mi mente como niños desbocados que salen un viernes por la puerta del colegio.

Pero -siempre hay un pero-, reconozco que en ocasiones pongo en marcha la Escucha Activa y los resultados son instantáneos, como el Nescafé. Aparecen al momento.

Me acuerdo una vez con mi hija mayor, estábamos en el coche, ella estaba contándome una situación incómoda con sus amigas. Había conflicto entre ellas, cosas de secretitos y de grupitos… Ella había expresado su frustración días antes, así que yo estaba atenta al tema.

Ella comenzó a hablar sobre el tema, yo no le pregunté, pero me dije: “Esta es la mía”, y me puse en modo reflejo. La conversación no fue muy larga pero creo que conseguí escucharla “activamente”, haciéndole unos pocos reflejos llegó a explicar cómo se sentía, ella misma se daba las respuestas, veía cómo afrontar la situación… Todo a su modo. ¡Sin consejos, sin guías, sin intervención!. «Una operación exitosa, doctor» Jajajaja.

No, en serio. Esta es la situación de la que más me acuerdo pero ha habido otras, y no solamente con mis hijas. Es complicado brindar siempre esta experiencia a los demás, a veces no tienes energía suficiente para llevarla a cabo, pero bueno, aunque sea un poquito, no viene mal conocerla y practicarla.

Aquí os dejo, otra vez, los datos de Celia Tejealas para que podáis apuntaros. Este artículo es totalmente voluntario, 100% real, sin trampas ni cartón.

Photo by Caroline Hernandez on Unsplash

 

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