Conócete y déjate de historias

Conócete y déjate de historias

Conócete y déjate de historias

Déjate de milongas y ralladas mentales. O empiezas a conocer tus mecanismos o estás abocado a freirte el cerebro dándole vueltas siempre a lo mismo. Firmado: Anita «me rallo por querer que vean mi ser único» Balle

Tacharme de pesada, aburrida, cantamañanas o lo que se os pase de la cabeza. No diré que me da igual, pero si no me entero no me hace tanto daño 🙂

Si me conocéis y me lo queréis decir en la cara, por favor, ahorráoslo. Podéis pensarlo y que yo no lo sepa. No hay problema y ambos seremos felices, supongo.

Pensad de mi lo que queráis cuando saco a colación el auto conocimiento o el tremendo poder que tiene el conocerse a uno mismo. Y no, no me refiero a cogerse un par de libros inspiradores que te hinchen un poquito el autoestima y te den un par de herramientas de aceptación, de controlar lo que está en tu mano, etc. No.

Me refiero a algo más lento, más duradero, más complicado, menos palpable y más difícil de encontrar. Algo que va más allá de saber tus capacidades principales y tus defectos que saltan casi a la vista.

Va de reconocer lo que no queremos ver.

Aceptar algo que está muy dentro y que apenas vemos. Y si lo vemos nos negamos a reconocerlo.

Algo que cuesta decir porque todos nos creemos, al fin y al cabo, que somos más buenos de lo que realmente somos. O pensamos que tenemos superadas muchas más cosas de las que creemos. La realidad es, seguramente, que no.

Y esto no hay que verlo cuando estamos bien. Hay que verlo cuando estamos regular, mal.

Algo así como que admites: «sí, esa soy yo, la envidiosa, la que se compara, la que quiere llamar la atención». Yo, soy, esa. Como la Pantoja.

 

 

O sí, esa soy yo, la que se obsesiona por la perfección y quiere que las cosas cumplan mis reglas morales.

O sí, esa soy yo, la que quiere sentir que todo está en equilibrio y armonía y por ello no voy de frente y esquivo los problemas, generando unos nuevos y mucho peores.

O sí, esa soy yo, la que ayudo a los demás para tener algo a cambio, porque al fin y al cabo yo soy la que sé lo que necesitan los demás, los conozco mejor que a ellos mismos.

Y así hasta todos los ejemplos que queráis. Aquí os dejo un post del 2019 que también habla un poco de este tema de ver tus lados feorros.

Porque no, no es que todos seamos un poquito de todo. Todos tenemos cualidades geniales y defectos más o menos ocultos, y esto forma parte de nuestra personalidad, y una de las cosas que al final nos acaba frenando en esto de desarrollarse uno personalmente, es no saber ver bien los fallos, nuestro lado más feo.

Y aquí meto una cuña de sabiduría filosófica -barata o cara, cada uno que la ponga donde quiera-, sólo sabiendo tus defectos podrás revertirlos y convertirlos en virtudes.

Pero hay que ser honesto y admitir cosas que no nos gustan y que nos hacen daño.

 

Auto conocimiento cansino

 

A veces me da la sensación de que el auto conocimiento es un concepto que está perdiendo fuelle, así en rasgos generales. Y es que últimamente lo tenemos hasta en la sopa. Y eso cansa.

Además es que se ha vinculado al concepto de auto ayuda rápida y a ciertas herramientas, cargadas de buenísimas intenciones, que se plantean como solución a todos tus problemas, y que en general tienen poca aplicación práctica.

Seguro que más de uno ha rechazado contenido -libros, posts, artículos, revistas…- viéndole ese lado de auto ayuda generalista que, está repleto de frases con sentido y bonitas, pero que no va más allá de rascar la superficie.

Sinceramente soy de las que piensa que cualquier cosa puede ayudarte a avanzar, pero no todo ayuda a todos. Somos muy diferentes.

Por otro lado, y volviendo a la parte del auto conocimiento, la realidad -y digo la realidad porque lo he escuchado en muchas ocasiones- es que cuando los gurús y referentes motivacionales mejor valorados comentan en entrevistas y charlas motivadoras cuál es uno de los aspectos clave en la vida para tener éxito, ser feliz, tener bienestar, salir de la crisis, etc, etc, -y aquí casi puedes rellenar lo que quieras-, aparecen con la frase de “conocerse a uno mismo”.

 

Vaya, hay gurús que desgastan la frasecita y otros también gurús que la usan en su contexto y mola. ¿Qué hacemos?

 

A mi me genera rechazo y atracción por igual. Rechazo cuando veo un auto conocimiento que va por la superficie, que habla de soluciones universales basadas en aceptar sin profundizar, en analizar pero no actuar, en no personalizar… Basadas en créete lo que te digo y punto.

Y por otro lado siento una atracción por el desarrollo personal casi innata, y es que en ocasiones me he considerado tan disfuncional que investigarme a mi misma era la única manera de asegurarme de «que no me pasaba nada mental».

El auto conocimiento o el crecimiento personal, o entender el mecanismo de tu mente o tu psicología personal, -o como lo quieras llamar-, es un tema que lleva pegado a mi desde hace muchos años y reconozco que, en ocasiones, se ha convertido en una obsesión.

De hecho, este mismo es uno de mis talones de Aquiles, y ahora lo reconozco cada vez que lo veo tomando la delantera.

Pero la realidad es que, cada vez que tengo un problemilla o un problemón, al final descubro que la respuesta está en conocerse a uno mismo. Porque todo tiene que ver con cómo eres y cómo te tomas las cosas. Con cómo filtras la realidad.

La respuesta está en el auto conocimiento, como dicen los gurús, los buenos y los malos.

Entonces, cuando me asalta esa parte de mi que está hasta los ovarios de casi hablar de lo mismo, aparece otra parte de mi y dice… ¡pero es que la mayoría de las respuestas están ahí, en conocerse, en saber tus mierdas!.

 

Y ahí se te acaba la historia mental, ¡chaval!

 

Y ahí se acaba la historia. Si te vas conociendo se va acabando la rumia, se va acabando el dar vueltas a los asuntos, se va acabando el ir y venir siempre con las mismas quejas, se va acabando el tropezar en la misma piedra…

Bueno, no se acaba pero aparece mucho menos. Digamos que te pillas infraganti.

Cuando te pillas haciendo de las tuyas, filtras por tus patrones, aparece la necesidad a cubrir, el miedo que subyace detrás, bajas la emoción, subes la razón y aparece la solución.

¿Qué te parece? ¿Fácil, eh? Vale vale, que ya sé que no es fácil. No me taches de auto ayuda. No es tan fácil, esto es un resumen y una manera de explicarlo así a lo bruto, sin profundizar.

Hay muchas maneras de conocer tu personalidad, y según como seas te irán más las de un tipo u otro. Lo que está claro es que si das con tu forma, se te acabarán las historias.

Cuando sepas que tu tendencia es la que es, cuando sepas que los deseos que te mueven en la vida son los que son, cuando sepas que tus ralladas mentales van siempre por un lado, cuando sepas que cuando te desequilibras acabas haciendo x cosas, cuando sepas que las herramientas que te ayudan son tales o cuales… Cuando sepas todo eso, te pillarás cada vez que intentes boicotearte, cada vez que te descentres, cada vez que lleves al extremo las cosas. Y ahí se te irán acabando las historias.

Así que, por favor, dedicad algo de tiempo a conoceros, a saber realmente qué os mueve, a ver cómo vais por la vida, cuál es vuestro filtro mental, qué defectos son los que no veis pero están siempre… Y todo será mucho más fácil. Os lo aseguro.

Aclaración: esto no es la solución a todos tus problemas, ni es tan fácil de aplicar, ni siempre funciona. Pero como he comentado antes, al final creo que las respuestas están en uno mismo, pero hay que querer verlas. Al fin y al cabo ¿qué hay de malo es ser tacaño, avaricioso, inseguro, perfeccionista, obsesivo, mala leche, controlador, envidioso…? ¿Qué hay de malo si sabes que lo eres y puedes tenerlo en cuenta cada vez que aparece? Peor sería no verlo y nunca controlarlo. ¿Qué opinas?

 

Imagen del Yoda del slider: Lukas Denier on Unsplash

Si te interesan técnicas de autoconocimiento  házmelo saber mandándome un mail a anitaballe@gmail.com. Podremos compartir experiencias como quien intercambiaba cromos en el cole. ¡Planazo!

 

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