Ir de más a menos puede parecer ir contra corriente. De más a menos. Descubre este artículo que habla sobre desapegos, sobre soltar lastre y ganar ligereza.
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De más a menos

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Ir de más a menos puede parecer ir contra corriente. De más a menos. Últimamente, cada vez que escribo la palabra «menos», mi cuerpo recibe una descarga de ligereza. ¿Tú la notas?

Algo se está moviendo en «mi mundo» a un ritmo constante. No sé decirte si rápido o si lento, sólo sé que no para desde hace unos años. No es que note el dinamismo todos los días, la verdad. Es como cuando navegas en un barquito lento, parece que no se mueve pero luego miras hacia atrás y ya estás bastante lejos de la costa. No podrías volver nadando a ella.

Otra vez un símil acuático. Sí, estoy conectada al mar, sin duda.

Y ese avance se dirige al «menos», inexorablemente. Menos pesadez, menos caso a lo externo, menos necesidades materiales, menos cosas innecesarias, menos ropa, menos cosas de primera mano, menos adornos, menos maquillaje, menos habitaciones, menos casa…

Mi viaje hacie el «menos» empezó con Ana, de Orden y Con Cierto hace tres años. Primero la entrevisté en Ocio Magazine, aquí podéis leer la entrevista. Pero no integré su mensaje hasta que probé lo que ella hacía.

Yo soy de experimentar, si no experimento no transmito. Por eso no sé hablar de lo que no experimento realmente.

Con ella ordené mi oficina, mi baño, mi cocina, una habitación de casa… Y conforme trabajaba con ella entendía su mensaje de «soltar lastre». Y que ese soltar lastre no era solamente material. Conforme me deshacía de cosas materiales, me deshacía de cosas psíquicas. De apegos, de patrones, de exigencias personales…

¡Y menuda liberación!.

A Swansea nos mudamos con lo justo, nada más y nada menos. La ropa de los cinco cupo en dos maletas grandes y una mediana. No exagero. Nos liberamos de posesiones innecesarias y aprovechamos la situación para intentar explicar a las niñas que lo material se puede quedar atrás.Ahora afrontamos otra mudanza y me disponía a decir adiós a más cosas -ya estaba frotándome las manos-. Pero sopresa la mía, no tengo mucho a lo que decir «ahí te quedas». Y entonces saboreo ese momento de «menos». Y me quedo ahí con la sonrisita de felicidad.

La mudanza es hacia una casa con menos, una casa en la que hace unos años no hubiese sido capaz de meterme. Ahora valoro que sea una casa con lo justo y necesario, nada más, nada menos.

¿Y tú qué opinas de este movimiento? ¿Te unes?

Photo by Luke Stackpoole on Unsplash

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Comments (2)
  1. Cristina 6 meses ago

    Que tienes toda la razón ,quizá es una tonteria pero es cierto tenemos siempre ,o por lo menos yo,cosas innecesarias ,que leerte me hace reflexionar y que hay que hacer limpieza ,como dices ,tanto mental como material! gracias Ana!

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    • Anita 6 meses ago

      Hola Cris. El tema, a parte de quitarte cosas innecesarias, es descubrir qué hay detrás de esa acumulación. No hace falta que «te fuerces» a sentir qué es lo que te transmite, sino como que te abras a qué emociones te genera tirar una cosa o quedártela… Puedes incluso hacer experimentos y decidir vaciar cierta parte de la casa o del armario «a ver qué pasa, a ver qué se mueve en ti». Ya te digo que lo mío no fue instantáneo, era simplemente que me agobiaba ver tantísimas cosas. Luego me di cuenta de lo bien que se vivía sin esas cosas, y una cosa vino después de otra y otra y otra… Y así hasta poder darte cuenta de que la mitad de las cosas no las necesitamos para «ser felices». Simplemente nos rellenan huecos que emocionalmente están vacíos. Quizá te suene muy profundo, pero es que soy muy profunda jajajajaja. Un besazo amiga.

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