El ajuste de las rutinas en épocas de crisis. Tomar impulso para el cambio
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Ajuste de rutinas en épocas de crisis

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“The body is built like a sand dune, one grain at a time, not like a wall, one brick at a time. So each day is a microcosm of your whole life. What you eat, think, feel and do is foretelling your future”

Deepak Chopra

En ocasiones puede que subestimemos el poder que tiene la cotidianeidad de nuestros actos. Rutinas que inundan nuestra vida sin pararnos a analizar qué nos ha hecho tenerlas tan arraigadas en nuestro día a día.

Las rutinas, como todo, tienen su lado luminoso y su lado oscuro. Realizadas conscientemente pueden ayudarnos a mantener un estado de equilibrio perdurable en el tiempo. Las rutinas no planteadas y no cuestionadas nos llevan, sin embargo, a la inconsciencia, a la desconexión.

Dicen que para integrar un hábito en tu rutina debes hacerlo, al menos, 28 días seguidos. Forzarte a hacerlo. Y tiene todo el sentido del mundo, pues si nunca has hecho, por ejemplo, deporte nada más levantarte, o te fuerzas, o es imposible que salga solo.

Elegir bien qué hábitos incluir a tu rutina diaria -o semanal o mensual- y con qué frecuencia es otro cantar. Con toda la verborrea de internet, los artículos poco contrastados, copy/paste, etc, requiere mucho tiempo de investigación y discernimiento el saber qué es lo que te va a beneficiar a ti.

«Como siempre lo mejor, bajo mi punto de vista, es experimentar y escucharte»


Las rutinas y las crisis

Personalmente me gustan las crisis, aún pasándolo mal o aún siendo incómodas. Son situaciones en las que aprendes mucho y muy rápido, si es que quieres.

Las crisis personales, laborales, existenciales, de pareja, etc, ayudan a reajustar las rutinas, los hábitos. Son momentos perfectos para volver a revisar qué hacemos cada día para «estar bien». Ya sea anímicamente, ya sea a nivel corporal, a nivel laboral o a nivel relacional.

Aprender de una situación de crisis y aplicar esos aprendizajes a tus actos cotidianos es, quizá, más sanador, constructivo o inteligente que simplemente saberte conocedora de que «has superado» algo. Que ya no te afecta más.

Las crisis, y sus correspondientes avances posteriores -tarden el tiempo que tarden en ser instaurados- nos ayudan a recuperar un equilibrio en nuestro día a día. Equilibrio cuya finalidad debe ser siempre el llevarnos a un estado de calma y consciencia.


Recuperar el equilibrio

«En la elección consciente de nuestros actos cotidianos, de nuestras rutinas, está construida la base que nos sustenta ante las tempestades»

Las nuevas elecciones diarias, como puede ser cambiar de alimentación, dejar de relacionarte con ciertos círculos, desintoxicarse de cierto hábito o ambiente, o poner límites, nos harán recuperar el equilibrio emocional, físico y mental.

Y seguramente nos encontremos con que ese equilibrio es otro, sabe diferente y se nota diferente al que pensábamos que teníamos antes de esa crisis concreta.

¿Y qué acción nos va a hacer encontrar ese equilibrio, elegir esas rutinas y trabajar esos hábitos? La consciencia plena, el estar presente en cada momento de tu vida. Difícil sí, quizá inalcanzable, pero si lo practicas poco a poco abarcará más momentos de tu día a día.

Y con este ejercicio constante de consciencia plena, de estar presente, paradójicamente encontrarás más momentos de crisis en tu vida, porque te plantearás constantemente los hábitos, las rutinas, el día a día…

Así es como el círculo se cierra y la rueda se mueve en una dirección nueva, y cuyo fin es simplemente rodar sin sufrimiento, disfrutando y aprendiendo.

Al final, buscar un equilibrio en nuestro día a día a través de nuestras rutinas y hábitos es un ejercicio de apertura de consciencia sin descanso.


El hábito de analizar

Uno de los hábitos que he implantado recientemente en mi rutina diaria es intentar ser analítica y crítica conmigo misma y con mis actos. Siempre desde un lado cariñoso y positivo y con grandes dosis de humildad.

Intentar repasar mis acciones del día, mis elecciones, mis conversaciones y mis pensamientos se ha convertido en un ejercicio que me ayuda a estar más atenta a lo que pasa en mi vida.

¿Cómo? Pues escribo en un diario o reflexiono mientras paseo, corro o voy a hacer recados. Leo libros, medito, contemplo… Aquí os dejo una lista de lo que me ayuda en este aspecto, por si os inspira:

  • Leer mucho sobre estos temas y otros que me entusiasman
  • Tener momentos de contemplación
  • Correr
  • Analizar que he hecho en determinada situación o durante el día y chequear si las decisiones que he tomado están en sintonía con lo que de verdad quiero
  • Reflexionar sobre lo que no ha estado en sintonía
  • No sentirme culpable, trabajar ese sentimiento recurrente en mi
  • Escribir en mi diario

No puedo decir que todas estas acciones sean prácticas diarias, porque hay algunos días que no hago nada es esto, pero mínimo cada dos días o tres sí que llevo a cabo una o varias. Alterno unos hábitos con otros. También hay momentos que alguno predomina más. No hay reglas.


Conclusión

La vida son problemas constantes, retos, aventuras, crisis… Como quieras llamarlo. Hay momentos de satisfacción y triunfo mezclados con situaciones de aprendizaje, frustración y sufrimiento. Quizá esas crisis o problemas vengan derivados de unas rutinas no cuestionadas o conscientes.

Aprovechemos cada momento para volver conscientes nuestros hábitos, darles luz y vivirlos despiertos.

Abandonemos la ilusión de creer que por superar una crisis importante en determinado sector de tu vida, ya no vas a ser vulnerable jamás. Que ya lo sabes todo. Que ya lo tienes superado.

Aprovechemos el impulso para renovar nuestras rutinas. Y es que intentar elegir cada acto del día con atención plena es el ejercicio más importante de nuestro día.

Qué desayuno y por qué, cómo voy al trabajo, qué digo, qué pienso, qué hago… Ahí está el ejercicio. Y luego el análisis de lo ocurrido, el repaso, el momento de aprendizaje y de enfrentar realidad vs expectativas.

Y recuerda, no subestimes lo cotidiano. No esperes a que venga un momento nirvánico en tu vida para activar tu capacidad analítica e intentar redirigir tu atención o volver a ajustar el rumbo. Nunca es tarde.


Dedicado a todos aquellos que estuvieron conmigo entre los días 10 y 13 de octubre de 2019. Pues todos y cada uno de vosotros contribuisteis a escribir esta reflexión en mi vida. Gracias.


“Yin y yang, aún manteniendo su contrariedad, están entrelazados constantemente, pues no pueden existir por separado. Su perpetua condición de cambio, hace que cuando un crece el otro decrece, para mantener un equilibrio relativo o transformarse el uno en el otro. No hay nacimientos ni muertes en el universo yin-yang, sino una perpetua condición de cambio y de transformación. La culminación de una de las dos energías corresponde a su derrota y a la victoria naciente de la energía contraria. La hora más oscura es siempre la que precede al alba».

Clara Castellotti

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Comments (2)
  1. Cris Ll. 2 meses ago

    Que maravilla de reflexión, gracias por hacerme detener un poco el tiempo y replantear las cotidianidades que vemos como normales pero que pueden no serlo. 😘

    Reply
    • Anita 2 meses ago

      Gracias a ti Cris, un beso enorme

      Reply

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