Naturalizarnos, uno de los caminos de salida a todo este lío
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Naturalizarnos

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¿Sabéis que la definición de la RAE sobre «naturalizarse» no alude en ningún momento a volverse más natural?. No tenía ni idea. Para mí, cuando me hablan de «naturalizar» me viene a la cabeza el «volverse más natural». ¿A ti no?

Pues nada, haré mi propia definición de «Naturalizarnos». No sé si lo habéis notado, pero estos meses está habiendo un pequeño-gran impulso por el tema ecológico, cuidar nuestro planeta, se nos acaba el tiempo, hemos llegado muy lejos, etc. ¿Verdad?.

Esto, para algunas personas, era de prever. Hay gente que ve más allá siempre. Yo no soy una de ellas. La urgencia ecológica me vino hace unos meses, y realmente creo que estoy haciendo mi papel. Ya sabéis «no se necesita a un millón de personas haciendo las cosas perfectas, se necesita a un millón de personas haciendo algo».

Reconozco que antes del boom sobre el cuidado de la madre tierra, me vino el boom sobre el cuidado de mi tierra, mi cuerpo. Y es así como empecé a interesarme por la cosmética natural, la alimentación correcta, etc.

No soy ninguna gurú de estos temas, pero sí tengo algo que decir al respecto de estos experimentos del cuidado del cuerpo a través de productos naturales, a mi me funcionan, me sirven y me «naturalizan».

Mi propia definición de «naturalizar»

Porque para mí, naturalizarme es volverme más natural. No solamente en el hecho de utilizar productos naturales, alimentación natural, etc. También en el hecho de sentirme menos «intoxicada», más clara, más ligera, más sencilla, más libre.

Y puede que pienses que esto no se consigue con la alimentación y la cosmética, yo te digo que sí, que ayuda.

Hay un cierto grado -para algunos mucho, para otros poco-, de incidencia de los tóxicos en nuestra forma de ser. Estoy segura. ¿Comer mal o emplear cosméticos con químicos agresivos puede cambiar nuestro humor o nuestra forma de presentarnos al mundo? Para mi sí. Rotundamente, y por experiencia propia.

Que sí, que ya lo sé, que yo no soy química ni médico ni farmacéutica. Yo solamente soy una persona que lo está experimentando.

Y te hablaré entonces de la holística, de que somos partes unidas, de que igual que el estrés nos afecta a la caída del cabello, el saber que lo que estás comiendo alimenta tu cuerpo de una manera efectiva y afectiva afecta a con qué humor te enfrentas a las cosas.

Te hablo de ser coherente con el compromiso a cuidarte. Yo reconozco que no lo he sido siempre, más bien soy novata en esto. Pero si tuviese que describir cómo me siento tras años empleando mayoritariamente cremas naturales, jabones, champús o «medicinas», sería con la palabra «natural». Me siento «naturalizada».

Y si tuviese que describirte cómo me siento tras meses comiendo de manera natural, consciente y atenta, te diría que «naturalizada» y «energizada».

El problema es que nos engañan

Sí, ese es el problema. Que nos engañan y que a nosotros nos cuesta cambiar patrones de conducta. Si queréis puedo cambiar el término engañar por el de «nos creemos todo» o por el de «hicieron unos estudios pero no estudiaron los resultados que no les convenían».

Ahora no solamente tenemos que evitar el uso de elementos plásticos -sobre todo los de un sólo uso- y volver a la «incomodidad» de cuidar nuestro planeta intentando generar el mínimo deshecho posible.

Ahora también tenemos que leer etiquetas y descifrar fórmulas químicas. Tenemos que calcular el nivel de carbohidratos que consumimos, dándole completamente la vuelta a la pirámide nutricional -con apuntes y excepciones-.

Ahora tenemos que preguntarnos si el acné treintañero es por cuestiones hormonales derivadas del intento del cuerpo por desintoxicarnos de los «cosméticos petrolíferos». O si nuestra caspa tiene que ver con la ingesta excesiva de lácteos, legumbres o harinas.

Tenemos que replantearnos las cosas

Es imperativo no solamente replantearse el sistema, es necesario que dejemos que se replantee el sistema.

Quiero decir, está claro que hay una tendencia a romper con antiguos patrones, puedes verlo en tu trabajo, en tu pareja, en tu familia, en la política, en la relación con el planeta, en la manera de comunicarnos… Está pasando.

Dejemos que las nuevas ideas emerjan, dejemos que se vean los nuevos patrones, esos que mejoran los antiguos. Puedes cuestionarlas, puedes estar o no en sintonía, pero no las bloquees. Escúchalas.

Acepta que lo que había ya no sirve, que lo que nos dijeron ya no funciona y que la única manera que tenemos de mejorar el pasado es «naturalizando» el presente y el futuro.

La «naturalización» a todos los niveles -deshechos, cosmética, nutrición, emoción, mentalidad, relaciones- es lo que nos sacará de esta. Por dónde vas a empezar tú eso ya es cosa tuya.

Yo siempre estaré aquí para quien quiera debatir sobre el tema.

Imagen destacada de Swansea Botanical Gardens, Wales.

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